martes, 5 marzo, 2024
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La histórica lucha de la NBA contra el racismo y a favor de la justicia social

Con una fuerte unidad, los jugadores, técnicos y la asociación del torneo de básquet más importante del mundo protagonizan una lucha histórica contra la violencia racista y por la igualdad de oportunidades para los afroamericanos. En este sentido, podemos recordar a deportistas de elite que han tenido un compromiso inclaudicable en momentos históricos donde sus vidas han corrido peligro, pero siempre han sido luchas solitarias.

Bill Russel, el jugador con más anillos de la historia de la NBA, a quien racistas le quemaron su propia casa, utilizó su status de estrella nacional en la lucha contra la desigualdad; Oscar Robertson, campeón y MVP con los Bucks, figura clave por los derechos laborales o Kareem Abdul-Jabbar, el máximo goleador de la historia de la NBA, quien se negó a participar de los Juegos Olímpicos México 1968 como forma de protesta por el trato discriminatorio que recibían los afroamericanos en su país.

En mayo de 2020 en plena pandemia, un agente policial de Minneapolis se arrodilló sobre el cuello de George Floyd durante un arresto y lo asesinó a plena luz del día. Presuntamente fue por entregar un billete falso de $20 dólares. El hecho fue filmado por testigos y viralizado en redes sociales provocando una movilización histórica en USA y en muchas ciudades del mundo bajo el lema: “Blacks Lives Matter” (BLM), diciendo con esto algo que debería ser obvio: las vidas afroamericanas también importan.

Los jugadores de la NBA se sumaron masivamente al repudio en redes sociales y también salieron a las calles: Stephen Jackson, (ex jugador de San Antonio, Indiana y Golden State); Malcolm Brogdon (Indiana); Jaylen Brown (Boston) transmitió en vivo la protesta y con su megáfono repitió una y otra vez “No puedo respirar” (I can’t breathe), también se movilizaron sus colegas de los Celtics, Enes Kanter y Marcus Smart.

En Dallas, el dueño de los Mavericks, Mark Cuban, se mostró en medio de la movilización junto a cuatro jugadores de la franquicia: Justin Jackson, Dwight Powell, Maxi Kleber y Jalen Brunson.

A causa de la pandemia se paralizó el torneo de la NBA pero se pudo reanudar en una “burbuja” en la ciudad de Orlando dos meses después del asesinato de Floyd. Antes del comienzo de cada juego, mientras sonaba el himno estadounidense, los jugadores se pusieron de rodillas como el futbolista americano de la NFL Colin Kaepernick, quien fue el primero que arremetió contra el himno arrodillándose en señal de protesta por la brutalidad policial (2016).

Al presidente de USA, Donald Trump, no le gustó esa protesta y en su cuenta de Twitter dijo: «Cada vez que veo a un jugador arrodillado durante el Himno Nacional noto una gran falta de respeto hacia nuestro país y nuestra bandera, ¡el juego ha terminado para mí!“. La figura de los Lakers, LeBron James, al respecto dijo que no cree que la comunidad del básquetbol esté triste por perder a Trump como espectador, abriendo una clara disputa en plena campaña presidencial.

La protesta no se limitó solo al inicio del juego, el sindicato de jugadores junto con la liga acordaron que el lema BLM esté inscripto en la cancha y se pueda elegir entre 29 frases para estampar en las remeras: “Say Their Names” (Digan sus nombres), “I Can’t Breathe” (No puedo respirar), “Peace” (Paz), “Equality” (Igualdad), “Freedom” (Libertad), “Power to the People” (Poder para el pueblo), “Justice Now” (Justicia ahora), “Stand Up” (Levántate), “How Many More” (¿Cuántos más?) y “Education Reform” (Reforma de la educación), entre otras, y también en otros idiomas para aquellos jugadores no estadounidenses.

El 26 de Agosto, no se disputó el quinto partido de playoff entre Milwaukee Bucks y Orlando Magic como protesta por un nuevo asesinato a otro joven afroamericano, Jacob Blake, a manos de la policía del estado de Wisconsin. El resto de los equipos acompañaron la huelga y estuvieron a punto de abandonar la burbuja y dar por finalizado el torneo sin un ganador. El campeonato se reanudó pero no sin condiciones y los jugadores fueron por más, firmaron un compromiso para: “…establecer de inmediato una coalición de justicia social, con representantes de jugadores, entrenadores y gobernadores, que se centrará en una amplia gama de temas, incluido el aumento del acceso a la votación, la promoción del compromiso cívico y la defensa de reforma de la policía y la justicia penal”, así lo dice la declaración de la directora ejecutiva de la NBPA, Michele Roberts, y el comisionado de la NBA, Adam Silver. En tanto nada menos que Michael Jordan fue designado como intermediario entre jugadores y propietarios.

El presidente de la Asociación de Jugadores y líder de Oklahoma City, Chris Paul dijo que “hay que entender cuán poderosa es nuestra voz para que la gente salga y vaya a votar”.
Sin comentarlo abiertamente, el llamado a votar es para hacerlo a favor de Joe Biden, candidato del Partido Demócrata y ex vicepresidente de Barack Obama, que enfrentará al actual presidente republicano, Trump. Justamente los conservadores nunca se han destacado en las políticas antirracistas.

Tendremos que esperar para ver si este movimiento logra tener impacto en las próximas elecciones presidenciales. Aunque así no fuera, los basquetbolistas de la NBA ayudaron a amplificar los reclamos del movimiento “BLM” en la agenda política de USA y a nivel internacional.

Quizás este sea el faro para que todos los deportistas de elite en el mundo cambien el orden de sus prioridades y puedan usar sus lugares de privilegio para dar visibilidad a causas sociales que necesitan ser escuchadas y defendidas.

Nota por Fernando Emilio.

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